Escucha Activa
11/10/2016

 

 “Sé que crees que entiendes lo que piensas que he dicho, pero no estoy seguro de que te des cuenta de que lo que has oído no es lo yo quería decir”.

Robert Mc Closkey

¡¡¡Qué emoción, qué alegría, qué alboroto!!! La escucha activa está de moda (menos mal)…

Y es que tanto en mi vida personal, como acompañando a mis clientes y en general observando los conflictos del mundo, me he hecho consciente de la grave carencia que tenemos a la hora de comunicarnos. Y me sitúo la primera, llevo años trabajando en ella!

Y es que toda relación conlleva una alta carga de comunicación, tanto en las etapas de bondad, como en las de conflicto. Y “resolver” las cosas obviando este aspecto fundamental solo genera más violencia, desencuentros y conflictos.

Además cuando hablo de relaciones, no sólo digo con los demás, también con nosotros mismos ¿Cómo voy a comunicarme correctamente con los demás, si no sé comunicarme  conmigo misma?

Hoy me quiero centrar en esta maravillosa herramienta que es la escucha activa, y os la quiero contar desde mi formación, uso, interpretación, versión o cómo queráis llamarlo.

Imaginemos que nuestra escucha es un foco de luz y observemos cómo dirijo esta luz en tres niveles de escucha.

Escucha nivel 1, la de todos los días, la que hacemos inconscientemente…ésa en la que cuando habla nuestro interlocutor, nosotros estamos más pendientes de nuestra replica o razonamiento y no podemos esperar a que salte de la punta de la lengua.

Aquí la atención o la luz como decíamos antes, la enfocamos hacia nosotros mismos y la centramos en nuestros sentimientos, pensamientos e interpretaciones. Es más una escucha interna que otra cosa ¡Y es la más utilizada!

En la Escucha nivel 2, dejamos de enfocarnos a nosotros mismos y lo ponemos en el otro, cómo un láser, prestando atención a lo que dice y cómo lo dice (incluido su lenguaje corporal y lo que te transmite).

Al centrar plenamente tu atención en la otra persona practicamos una escucha consciente, alcanzando la Escucha Activa

 

Escucha nivel 3, la que se obtiene después de mucho entrenamiento, es global, mantiene un foco suave, abierto y receptivo.

Hemos agrandado el haz del foco, la atención está en el otro, en uno mismo en los que pasa entre los dos y en lo que rodea.

En conclusión, a la hora de comunicarnos, no es sólo importante lo que decimos y cómo lo decimos (que es básico), también es indispensable poner consciencia y atención en nuestra escucha, os invito a convertirlo en hábito y observar los beneficios que seguro que os va a traer.