CAMBIANDO NUESTROS PATRONES
03/10/2017

“Los conflictos se terminan cuando las necesidades se reconocen” Marshall Rosenberg

La gran mayoría de los conflictos tanto en el entorno laboral, cómo en el personal pasan por la mala comunicación.

Y digo mala comunicación y no falta de comunicación conscientemente, porque hay veces que sí que hay comunicación, pero es del tipo exigente y acusatorio, que lo que origina son ganas de romper la relación o al menos, alejarse del interlocutor con urgencia.

En resumidas cuentas no une ni construye, sino que rompe y aleja.

Cuántas veces dentro de los equipos vemos que se establecen pautas de comunicación que rompen la sinergia del mismo, además de entorpecer el engranaje de funcionamiento. En estos casos unos simples ajustes podrían volver a hacer fluir tanto la relación como la comunicación.

La comunicación en entornos de trabajo suele ser funcional y ejecutiva y se nos olvida que la comunicación siempre se da entre personas por lo que los sentimientos y necesidades no pueden ser obviados.

Muchas veces las personas expresan algo y detrás de sus palabras hay necesidades no cubiertas, no satisfechas. Es frecuente observarnos reaccionando impulsivamente ante un conflicto, sin medir las palabras sin pararnos a pensar lo que vamos a hacer o decir.

Si somos capaces en ese momento de plantearnos que lo que nosotros queremos es ver la forma de satisfacer las necesidades de ambas partes y  cuidar la relación, será mucho más fácil encontrar un punto desde el que construir y crecer.

Eso sí, nos enseñan a reaccionar ante el conflicto con ataque, para no parecer débil, inseguro o perdido, o bien a huir para no confrontar. Cada uno elige un patrón.

Con lo que la propuesta es cambiar el patrón, y trascender el primer impulso. Intentar entender que está viviendo la persona que tenemos delante, que está sintiendo, cuáles son sus necesidades. Con ésto, ya estamos cambiando la dinámica de la comunicación, partimos del amor y la empatía, de intentar comprender a la otra persona.

Establecemos un puente de comunicación desde el sentir, y no sólo desde el pensar, es decir desde el corazón y no sólo desde la mente.

Ante el próximo conflicto, elije cambiar el patrón, intenta entender y no juzgar lo que está sintiendo y transmitiendo tu interlocutor, y haz lo mismo con lo que realmente está pasándote a ti, te puede sorprender cómo cambia la dinámica de la conversación al verbalizarlo.