¿Sabemos Recibir un "no"?
07/11/2017

Hoy quiero compartir una reflexión de mi maestra de Comunicación no Violenta, Pilar de la Torre, sobre cómo gestionamos el “no”.

En nuestro día a día recibir un “no” por respuesta, nos puede hacer sentir ofendidos, rechazados, en ocasiones bloqueados y muy a menudo afecta a la relación con la persona que nos lo ha dicho.

Y es que nos han enseñado que cuando alguien nos dice que no, nos dice que no a nosotros, a nuestra persona. Y nos surge el reproche, la venganza o el alejarnos. Nos sentimos castigados y buscamos formas de castigar al otro.

Aprendemos a no pedir por miedo a recibir una negativa y si no nos queda otra que “tener que” pedir, lo hacemos desde la inseguridad, con sentimiento de inferioridad.

Para evitar esta sensación, la propuesta es ajustarnos a los hechos, no interpretar, trascender el primer impulso mental y para ello plantearnos, en primera persona, qué pasa cuando somos nosotros los que decimos que “no”.

Si me piden un favor y yo digo que no, normalmente mi intención va a ser cuidar una necesidad mía, no castigar al otro.

Esta visión, ayuda a desmontar las supuestas malas intenciones de aquellos que nos niegan algo, viendo que están tratando de cuidar algo que es importante para ellos y no atacándome a mí.

Con lo que ya no es personal, no es un “no” contra mí, ni a mí, es un “no”, a una petición o acción concreta que yo le he pedido.

Si profundizamos más todavía e intentamos intuir a qué dice “sí” esa persona, cuando nos dice “no” a nosotros, se nos abre un mundo de comprensión que nos deja mucho más en paz con esta respuesta.

La otra persona es alguien con sus propias necesidades y tiempos y en la situación elige cuidar de ello.

De esta forma, si comprendemos que es lo que quiere la persona en realidad, no cabe que nos ofendamos y estamos en un plano de honestidad, respeto y libertad, en el que es mucho más fácil cuidar la relación. Si te sientes libre con alguien, quieres estar con esa persona.

¿No te pasa que en algunas situaciones no sabes decir “no”? Aprender a recibir un “no”, de esta forma, también nos va a ayudar a ser más libres y velar por nuestras necesidades. Al decirlo nosotros, lo haremos de una forma cuidadosa, detallando nuestras prioridades en ese momento, a la par que velando por la comunicación de la relación.

A mí me parece una visión muy esclarecedora y francamente inspiradora.